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viernes, 30 de abril de 2010

El Plan Insular revertirá en el campo el dinero de la caza


VÍCTOR RASTRILLA - LAS PALMAS DE GRAN CANARIA.
El dinero que generan los cazadores con sus tasas y licencias se revertirá en el campo con la aplicación del Plan Insular de Caza de Gran Canaria, que tiene un presupuesto cercano a los tres millones de euros para aplicar en cinco años.

El Cabildo de Gran Canaria, tras el visto bueno del Consejo Insular de Caza, ha aprobado el avance de su Plan Insular de Caza (PIC), instrumento de gestión del aprovechamiento cinegético elaborado por el veterinario Paulino García Alvarado, añadiendo en su trabajo algunas de las propuestas recibidas de diferentes entidades relacionadas con el mundo de la caza.

El plan pretende adoptar las medidas adecuadas para la protección, conservación, fomento y ordenado aprovechamiento del recurso cinegético en Gran Canaria. El periodo de vigencia será de cinco años a partir de su aprobación definitiva y regulará la caza de las especies cinegéticas: conejo silvestre, perdiz roja, paloma bravía, tórtola común y codorniz común, así como animales asilvestrados.
Se van a crear dos centros de recuperación del conejo silvestre, en los cuales se estudiarán las enfermedades y patologías que sufre el conejo en la isla desde hace muchos años (la mixomatosis y neumonía vírica).

Por otro lado se prevé que las repoblaciones de perdices procedentes de la granja de Tirma sean menos cuantiosas en individuos, pero más eficaces, para lo cual se realizarán mejoras ambientales sobre siembras, bebederos, comederos y control de depredadores antropófilos (perros y gatos asilvestrados), medida que también beneficiará al resto de las especies como el conejo silvestre.

El Plan Insular de Caza también prevé la puesta inmediata en funcionamiento de siete guardas de caza y cuatro agentes medioambientales, además de un administrativo y un técnico con competencias en la materia, que estarán presumiblemente tutelados bajo un órgano de la administración insular, donde las sociedades de cazadores tendrán su correspondiente lugar.
Respecto a los campos de entrenamiento para perros, estos se reducen en Gran Canaria y en el periodo de verano serán 12, todavía por concretar. Los permanentes, cuando concluya el periodo de caza, que se abrirán en febrero, serán sólo tres.

El Plan Insular recoge la creación de dos cotos intensivos de caza en los que podrán participar todos los cazadores con caza sembrada y que también podrán servir para la disputa de diferentes campeonatos.

Respecto al número de perros podencos para la caza del conejo, estos podrían reducirse a 4 por cazador, seis por pareja y doce por cuadrilla, dependiendo de las densidades de poblaciones de especies durante una temporada.

La instalación en diferentes puntos de la isla de 250 comederos y 250 bebederos que estima el Plan Insular de Caza permitirá la recuperación de muchas especies y no sólo las cinegéticas, así como la inversión de 170.000 euros en los cinco años para las siembras de gramíneas.

También se contempla la recuperación de nacientes por un valor de 200.000 euros y limpiezas arbustivas por un importe de 150.000.
En total, el Plan Insular de Caza estima que en este periodo de cinco años se tendrá que invertir 2.961.254 euros, dinero que se generará por las tarjetas de caza controlada y licencias, sin contar el dinero procedente de las tasas de los cotos y sanciones.

miércoles, 14 de abril de 2010

Los hurones asilvestrados se extienden por la isla de La Palma



Científicos canarios han recopilado datos de los hurones asilvestrados en La Palma, y de los daños que provocan en el ecosistema para confirmar que la isla es la que mayornúmero de animales naturalizados tiene en el archipiélago. El gobierno canario permite la caza de conejos con hurones, una práctica antigua y común que tiene sus inconvenientes cuando los hurones escapan o quedan en libertad.

En Canarias se mantienen en cautividad más de 20.000 hurones (Mustela furo), y el número de licencias de caza en 2007 era de 9.552. La Palma es la isla que menos licencias de hurones tiene (531) en el archipiélago. Sin embargo, “el número de animales naturalizados es muy superior al esperado”, apunta a SINC Félix M. Medina, autor principal del estudio e investigador en la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo Insular de La Palma.


En el estudio, realizado en colaboración con la Universidad de La Laguna y publicado recientemente en la revista Oryx, los investigadores recopilan todos los análisis hechos en las islas Canarias y aportan 45 nuevas observaciones –realizadas entre 1998 y 2007-de hurones asilvestrados, vivos o muertos, de 28 localidades de la isla de La Palma. En la actualidad, “la especie aparece distribuida ampliamente en el norte de la isla, con una población aparentemente aislada en el centro”, describe el científico.


Después de observar en 2007 a una pareja con tres crías, Félix M. Medina confirma ahora la reproducción de estos animales en el medio natural. La investigación también demuestra que la abundancia y la distribución de los hurones están “en relación directa con la disponibilidad de estas presas, así como con la disponibilidad de otro tipo de alimento y cobijo como la que encuentran en las zonas rurales y cultivadas de La Palma”.


El equipo realizó las observaciones en zonas boscosas de pinar canario o monteverde, y en áreas cultivadas y rurales, “lo que concuerda con el comportamiento generalista de los hurones, porque en estas áreas los conejos (Oryctolagus cuniculus) son muy abundantes”, aclara el investigador.


Entre enero y abril de 2006, los científicos realizaron un control preliminar de hurones asilvestrados debido a los daños que estaban causando en algunas granjas. Colocaron 36 trampas de captura en vivo en Las Tricias, al suroeste de La Palma. Entre agosto y noviembre de aquel año, se colocaron trampas en otras localidades y, en total, se capturaron 10 ejemplares.


Efectos negativos en la fauna
Aunque los científicos señalan que “de momento se desconoce el efecto de los hurones asilvestrados sobre la fauna nativa de la isla”, es probable que pueda afectar negativamente “a diversas especies de aves que crían en el suelo. Es el caso de la paloma rabiche (Columba junoniae) y la chocha perdiz (Scolopax rusticola). Los hurones podrían cazar también las subespecies de lagartos endémicos Gallotia galloti palmae.



“Hace falta una mayor concienciación de los poderes públicos ante el problema, reforzar la ley, controlar y penalizar el uso de hurones sin zálamo, además de realizar campañas de divulgación, sobre todo entre los cazadores, que permitan reducir la amenaza sobre las especies nativas”, asegura Medina.

miércoles, 7 de abril de 2010

El plan de recuperación de la perdiz moruna suma 3.400 aves liberadas en Tenerife


SANTA CRUZ DE TENERIFE, 3 Abr. (EUROPA PRESS) -

El Plan de recuperación de la perdiz moruna (alectoris barbara) dirigido por la Unidad Orgánica de Biodiversidad, perteneciente al Cabildo Insular de Tenerife, suma para la temporada 2009-2010 un total de 3.442 aves liberadas.

Los cazadores y sus asociaciones colaboran con recursos humanos e infraestructuras en este plan, según informa la Asociación Canaria de Entidades de Caza (ACEC) en un comunicado. La ACEC considera que es necesario "dar un giro al timón de la gestión de la caza en las islas, puesto que el modelo actual está agotado y no se sostiene en el tiempo".

La ACEC recuerda que la perdiz moruna fue introducida en el archipiélago canario, con fines cinegéticos, en el siglo XVI. La especie mantuvo excelentes poblaciones hasta principios del siglo XX. La disminución en las densidades de las poblaciones silvestres de perdiz moruna se debe, según la ACEC, a diversas causas, entre las que destacan el abandono de la agricultura tradicional, el entubamiento de las aguas, la sobre explotación de los acuíferos, el cultivo bajo plástico, el uso indebido de fitosanitarios y la fragmentación del territorio por edificaciones y carreteras.

La ACEC agrega que para paliar este declive, desde 1960 se han sucedido distintos programas de sueltas con perdiz moruna en las islas, a excepción de Gran Canaria, donde se repuebla con perdiz roja. En esos años se suscitó un gran debate sobre cual era la especie de perdiz idónea para repoblar en cada isla. En Tenerife, el plan moderno de cría en cautividad de la perdiz moruna comenzó en el Centro Cinegético de Aguamansa en el año 1985. Desde entonces, se han realizado distintas investigaciones y estudios sobre la supervivencia y desplazamiento de las perdices liberadas mediante radiotransmisores. También se ha aplicado la ciencia para estudiar, en el año 2003, la variabilidad de sus reproductores mediante técnicas de genética molecular.

A partir de 2005, el Centro de Aguamansa inició programas de cría con normas ecoetológicas para mejorar la calidad de las perdices producidas, con el fin de aumentar su supervivencia y posibilidades de adaptación al campo. La isla de Tenerife se estructuró en cinco zonas para tales menesteres: Parque Rural de Anaga, Parque Rural de Teno, Área Sur-Oeste, Área Sur-Este y Área Centro. Este último asignado a equipos de cazadores implicados en las tareas.

PARQUE DE ACLIMATACIÓN

Las Sociedades Colaboradoras reciben durante el verano los pollos de perdiz moruna que crían en amplios parques de aclimatación, provistos de la misma vegetación que los lugares donde, la siguiente primavera, se liberarán al campo. Con la llegada del final del invierno y del comienzo de la primavera, las perdices se distribuyen en pequeños grupos, bandos entre los 6 y 30 individuos. Es condición indispensable para participar en el Plan de Recuperación de la Perdiz Moruna que la Sociedad de Cazadores disponga de un parque de aclimatación idóneo, para que los pollos de perdiz moruna alcancen un desarrollo óptimo.

Actualmente existen nueve parques repartidos entre las distintas áreas de Tenerife, donde se ejecuta el Plan. En estos parques de cría y aclimatación, las perdices aprenden a vivir aprovechando los recursos naturales, por ello pueden mejorar la adaptación a su nuevo hábitat. Los ejemplares se liberan cuando ha concluido la temporada de caza, justo cuando después de las lluvias invernales el hábitat reúne recursos alimenticios necesarios para su subsistencia.

En esta tesitura, a juicio de la Asociación Canaria de Entidades de Caza, "se hace imperiosa la necesidad de aunar esfuerzos entre todos los cazadores canarios a través de las entidades de caza, realizando mejoras de hábitat, adaptando periodos hábiles de caza a la realidad de las especies cinegéticas de nuestras islas, sin olvidar una vigilancia eficaz, para la recuperación de las especies cinegéticas pertenecientes a nuestro Patrimonio Natural Cinegético".

La ACEC insiste en que "es necesario dar un giro al timón de la gestión de la caza en las islas, puesto que el modelo actual está agotado y no se sostiene en el tiempo". La asociación concluye recalcando que "las especies de caza son un recurso natural escaso, que debemos preservar, cuidar y respetar; ejerciendo con responsabilidad la caza y participando en las tareas para su correcta gestión, conseguiremos recuperar las poblaciones silvestres".