Hoy es
Bienvenidos a la Web de los Cazadores de Tenerife.
Un lugar para todos los amantes de la Caza en Tenerife donde se puede dejar plasmado sus sentimientos ante este arte que compartimos todos los Cazadores.
Noticias.-
---------------------------------------------------------------
miércoles, 18 de enero de 2012
viernes, 13 de enero de 2012
Los cazadores españoles, sin relevo generacional
Desde los 90 hasta la fecha han bajado las licencias de escopetas y rifles, de 1,4 millones a 960.000, y lo mismo ocurre con los amantes de la caza: han descendido de más de 1,3 millones a 800.000.
Así lo reflejan los datos del director general de la fundación de la Real Federación Española de Caza (FEDENCA), José Luis Garrido, que explica a Efe las principales causas de este declive: la crisis -aunque es la menos "culpable"; la elevada edad de los cazadores y la falta de relevo generacional y, por último, el "impacto bambi".
Foto de Archivo
La caza genera más volumen de negocio que sectores como el vitivinícola y crea por temporada, de octubre a diciembre, hasta 100.000 empleos directos e indirectos.
Aunque hay más de 900.000 licencias de armas para cazar, el total de cazadores asciende a unos 800.000 ya que se necesita una licencia por cada comunidad autónoma donde se practique la actividad, estima Garrido.
A modo de ejemplo de la "caída libre" que sufre el sector, el director general de FEDENCA aporta los siguientes datos: en 1950 había 195.000 licencias; en 1960 sumaron 298.000; en 1970 superaron los 662.000; en los 80 ascendieron a 1.150.000; en 1990 fueron 1.443.000; en 2000 bajaron hasta 1.183.000 y el año pasado llegaron a los 967.000.
Entre los motivos del descenso, constata el hecho de que la "cantera no se renueva", porque los jóvenes tienen hoy "otro sistema de diversión y se acuestan cuando nosotros nos levantamos para ir al campo".
Además, hasta el año 2007 "el coste de cazar ha venido subiendo de forma sostenida, lo que tampoco invita a los jóvenes" a practicar la caza.
Y, por último, también existe la "cuestión psicológica": el "impacto bambi", que lleva a confundir "lo cruento con lo cruel".
Garrido ha defendido, en este sentido, que si no existieran los cazadores habría que crear un "cuerpo" específico para controlar las poblaciones de jabalíes, corzos etcétera para atenuar los daños a la agricultura u otras actividades humanas de estos animales.
En los últimos diez años, los cazadores han matado a millón y medio de jabalíes y 50 millones de conejos en España.
Por otro lado, ha subrayado Garrido, "ha habido aprovechamientos abusivos que han sensibilizado al sector, y se ha degenerado en caza menos selectiva, de modo que hay pocas perdices silvestres, la mayoría son repobladas".
Esto "ha quitado valor a la caza, ya que ha disminuido la dificultad del lance".
En España, las piezas más comunes de caza menor son la perdiz roja, el conejo y la liebre, y el venado, jabalí y corzo, de caza mayor. EFE
jueves, 12 de enero de 2012
-Canarias ya es Cetrera.-
El pasado 3 de enero se publicó en el Boletín Oficial de
Canarias el Decreto 328/2011, de 22 de diciembre, por el que se aprobó el
Reglamento que regula la práctica de la cetrería como modalidad de caza en la
Comunidad.
En el citado documento se enumeran los requisitos para que los cazadores
canarios puedan practicar esta modalidad de caza, declarada
Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la
UNESCO, reconociendo que la cetrería es
compatible con la regulación de la biodiversidad, siempre y cuando se garantice
que se emplearán especies que no sean propias de las islas, y que procedan de la
cría en cautividad autorizada.
En este Decreto 328/2011 se pormenorizan los documentos necesarios para poder practicar la cetrería, las aves con las que está permitido cazar y las prohibidas, las zonas de entrenamiento o el Registro Insular de Cetrería donde deben estar inscritas este tipo de aves, entre otros puntos.
En el Registro insular de cetrería figurarán los siguientes datos:
Del titular del ave de cetrería:
a) Nombre y apellidos o razón social.
b) D.N.I. o N.I.F.
c) Dirección, teléfono, fax y correo electrónico.
d) Certificado de inscripción o copia de la resolución de autorización e inscripción en el registro de núcleos zoológicos.
Del cetrero responsable del ave de cetrería, en su caso:
a) Nombre y apellidos o razón social.
b) D.N.I. o N.I.F.
c) Dirección, teléfono, fax y correo electrónico.
d) Período de cesión temporal de ave de cetrería establecido por su titular.
Del ave de cetrería:
a) Número de registro insular, que consistirá en la inicial de cada isla seguida de un número de serie.
b) Numeración y texto inscrito en la anilla.
c) Nombre común y científico de la especie y, en su caso, subespecie, híbrido o cruce de subespecies.
d) Sexo.
e) Fecha y lugar de nacimiento del ave.
f) Procedencia: nombre y razón social del centro de cría en cautividad de procedencia del ave.
g) Sistema y número de identificación (número o texto de la anilla y de microchip).
h) Datos relativos a la prueba genética tasada, si es el caso.
i) Fecha de alta. Boletín Oficial de Canarias núm. 2 64 Martes 3 de enero de 2012 BOC-a-2012-002-32
j) Fecha de baja y su causa.
k) Número de certificado CITES, en los casos que se precise.
l) Dirección de residencia del ave.
m) Inspecciones realizadas: fecha de inspección, incidencias detectadas y nombre del empleado público que las realizó.
Así, los cazadores canarios han conseguido que se reconozca su derecho a practicar la cetrería, una reivindicación que muchos cetreros llevaban tiempo reclamando en la comunidad canaria ya que, desde el XVI se tiene constancia de esta práctica en las islas.
Relación de especies e híbridos de aves rapaces procedentes de la cría en cautividad autorizadas para la práctica de la cetrería en la comunidad autónoma de Canarias:
a) Especies procedentes de la cría en cautividad. Azor o gavilán azor (Accipiter gentilis), busardo mixto, águila o halcón de Harris (Parabuteo unicinctus), cernícalo americano (Falco sparverius), gavilán bicolor (Accipiter bicolor), gavilán de Cooper (Accipiter cooperii), gavilán negro (Accipiter melanoleucus),halcón aleto o aplomado (Falco femoralis), halcón borní o lanario (Falco biarmicus), halcón gerifalte (Falco rusticolus), halcón lagar (Falco jugger), halcón de las praderas (Falco mexicanus), halcón peregrino (Falco peregrinus), halcón sacre (Falco cherrug), ratonero de cola roja (Buteo jamaicensis).
b) Híbridos de especies y cruces entre distintas subespecies incluidos en el apartado a) del anexo.
Pueden descargar el Boletín Oficial de Canarias con toda la información sobre la práctica de la cetrería en el archivo adjunto a esta noticia.
En este Decreto 328/2011 se pormenorizan los documentos necesarios para poder practicar la cetrería, las aves con las que está permitido cazar y las prohibidas, las zonas de entrenamiento o el Registro Insular de Cetrería donde deben estar inscritas este tipo de aves, entre otros puntos.
En el Registro insular de cetrería figurarán los siguientes datos:
Del titular del ave de cetrería:
a) Nombre y apellidos o razón social.
b) D.N.I. o N.I.F.
c) Dirección, teléfono, fax y correo electrónico.
d) Certificado de inscripción o copia de la resolución de autorización e inscripción en el registro de núcleos zoológicos.
Del cetrero responsable del ave de cetrería, en su caso:
a) Nombre y apellidos o razón social.
b) D.N.I. o N.I.F.
c) Dirección, teléfono, fax y correo electrónico.
d) Período de cesión temporal de ave de cetrería establecido por su titular.
Del ave de cetrería:
a) Número de registro insular, que consistirá en la inicial de cada isla seguida de un número de serie.
b) Numeración y texto inscrito en la anilla.
c) Nombre común y científico de la especie y, en su caso, subespecie, híbrido o cruce de subespecies.
d) Sexo.
e) Fecha y lugar de nacimiento del ave.
f) Procedencia: nombre y razón social del centro de cría en cautividad de procedencia del ave.
g) Sistema y número de identificación (número o texto de la anilla y de microchip).
h) Datos relativos a la prueba genética tasada, si es el caso.
i) Fecha de alta. Boletín Oficial de Canarias núm. 2 64 Martes 3 de enero de 2012 BOC-a-2012-002-32
j) Fecha de baja y su causa.
k) Número de certificado CITES, en los casos que se precise.
l) Dirección de residencia del ave.
m) Inspecciones realizadas: fecha de inspección, incidencias detectadas y nombre del empleado público que las realizó.
Así, los cazadores canarios han conseguido que se reconozca su derecho a practicar la cetrería, una reivindicación que muchos cetreros llevaban tiempo reclamando en la comunidad canaria ya que, desde el XVI se tiene constancia de esta práctica en las islas.
Relación de especies e híbridos de aves rapaces procedentes de la cría en cautividad autorizadas para la práctica de la cetrería en la comunidad autónoma de Canarias:
a) Especies procedentes de la cría en cautividad. Azor o gavilán azor (Accipiter gentilis), busardo mixto, águila o halcón de Harris (Parabuteo unicinctus), cernícalo americano (Falco sparverius), gavilán bicolor (Accipiter bicolor), gavilán de Cooper (Accipiter cooperii), gavilán negro (Accipiter melanoleucus),halcón aleto o aplomado (Falco femoralis), halcón borní o lanario (Falco biarmicus), halcón gerifalte (Falco rusticolus), halcón lagar (Falco jugger), halcón de las praderas (Falco mexicanus), halcón peregrino (Falco peregrinus), halcón sacre (Falco cherrug), ratonero de cola roja (Buteo jamaicensis).
b) Híbridos de especies y cruces entre distintas subespecies incluidos en el apartado a) del anexo.
Pueden descargar el Boletín Oficial de Canarias con toda la información sobre la práctica de la cetrería en el archivo adjunto a esta noticia.
-Ave marina atendida en Tenerife ha sido recuperada en Canadá 16 años después.-
Un ejemplar de Paiño de Leach, ave marina que vive en
alta mar la mayor parte de su vida y que en 1995 fue atendida en el Centro de
Recuperación de Fauna Silvestre del Cabildo de Tenerife ha sido localizada ahora
en Nova Escotia, en el este de Canadá.
Así lo ha informado hoy el Cabildo de Tenerife por medio de un comunicado en
el que el animal ha recorrido en 5.024 días al menos los 4.662 kilómetros que
separan la isla canaria de Nova Escotia, y en el que explica que el biólogo
canadiense que encontró el ejemplar de Paió de Leach averiguó que procedía de
Tenerife porque tenía una anilla identificativa.
El Paiño de Lechas fue capturado en 1995 por personal del Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de la Tahonilla, en La Laguna, cuando ya era adulto y con síntomas de agotamiento y debilidad.
Tras recibir cuidados en el centro el animal fue liberado en la costa de Bajamar el 13 de octubre de 1995.
La consejera de Medio Ambiente, Sostenibilidad Territorial y Aguas del Cabildo de Tenerife, Ana Lupe Mora, indica en el comunicado que se trata de una magnífica noticia porque refleja la importante labor que se realiza en el centro de recuperación tinerfeño.
El Paiño de Leach es un ave marina pelágica que no nidifica en Canarias pero sí pasa por las islas, y, según los datos registrados en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de La Laguna, al menos de siete a nueve ejemplares de esta especie son rescatados en Tenerife, y esta es la primera vez que uno de ellos ha sido detectado a tan larga distancia.
El Cabildo de Tenerife añade que el 87,5 por ciento de los animales de esta especie que son atendidos en el centro de recuperación de fauna silvestre son liberados, lo que, destaca, es un elevado nivel de éxito en los planes de rescate.
El Paiño de Lechas fue capturado en 1995 por personal del Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de la Tahonilla, en La Laguna, cuando ya era adulto y con síntomas de agotamiento y debilidad.
Tras recibir cuidados en el centro el animal fue liberado en la costa de Bajamar el 13 de octubre de 1995.
La consejera de Medio Ambiente, Sostenibilidad Territorial y Aguas del Cabildo de Tenerife, Ana Lupe Mora, indica en el comunicado que se trata de una magnífica noticia porque refleja la importante labor que se realiza en el centro de recuperación tinerfeño.
El Paiño de Leach es un ave marina pelágica que no nidifica en Canarias pero sí pasa por las islas, y, según los datos registrados en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de La Laguna, al menos de siete a nueve ejemplares de esta especie son rescatados en Tenerife, y esta es la primera vez que uno de ellos ha sido detectado a tan larga distancia.
El Cabildo de Tenerife añade que el 87,5 por ciento de los animales de esta especie que son atendidos en el centro de recuperación de fauna silvestre son liberados, lo que, destaca, es un elevado nivel de éxito en los planes de rescate.
martes, 10 de enero de 2012
-Nota Informativa.-
Estimados internautas esta Web a partir de ahora queda totalmente desvinculada de la Sociedad de Caza Norte-Teno aclarado este tema seguiremos informando a todos nuestro seguidores cazadores bajo el nombre de CAZADORES DE TENERIFE. De cualquier noticia de Caza en Canarias que nos pueda ayudar a todos. Seguiremos informando de los cambios que tengamos que realizar.
Saludos.
Saludos.
lunes, 9 de enero de 2012
-El Podenco Canario.-
Dos de nuestros tesoros caninos más preciados son perros antiquísimos,
primitivos, que han estado al servicio del hombre para una de las tareas que
condicionaron la unión de ambas especies hace tanto tiempo: la caza
Los podencos insulares se han convertido en excelentes ejemplos de la adaptación que ha caracterizado a los perros de tipo faraónico en su desarrollo en diferentes partes del planeta. En la actualidad, siguen acompañando a cazadores y a familias cumpliendo de manera tan efectiva en el campo como en casa.
Orígenes
La principal cuestión sobre los comienzos de la raza radica en la procedencia de los antepasados del actual Podenco Canario. No se ha podido establecer si procedían de África, si llegaron junto a los primeros pobladores de la isla, tras la conquista española, si acompañaban a los muchos navíos que hacían escala en los puertos de las islas…
Mucho antes de esto, en las Canarias prehispánicas ya se enterraba a los aborígenes de la isla junto a sus perros, como se hacía en las tumbas faraónicas, incluso con similares técnicas de momificación, con las mortajas y las tradiciones de enterrar al difunto con sus posesiones más preciadas, entre ellas, sus cerdos, sus cabras y sus perros de caza.
En este sentido, encontramos un interesante estudio publicado a mediados del siglo pasado por el Museo Canario, en el que se llega a la siguiente conclusión: «Los animales domésticos de los antiguos pobladores de las Islas Canarias eran, en primer lugar, un perro primitivo de tamaño medio que recuerda al dingo de Australia». Ese perro primitivo podría haber sido descendiente del lebrel egipcio, el tesem. Estos perros eran representados en los bajorrelieves como perros longilíneos, delgados, de orejas tiesas y cola enrollada, como así encontramos en la referenciada tumba de Hemaka, de la primera dinastía, datada sobre el 3.400 aC, en la que se dibujaron escenas de cacerías de antílopes con perros de estas características morfológicas.
Este tipo de lebrel se extendió por muchas partes del mundo gracias a las vías comerciales, pero también sufrió el avance de los lebreles orientales de orejas caídas, más rápidos y efectivos para la caza sin armas, caso del Saluki o el Sloughi. Por este motivo, se justifica que sus poblaciones más representativas acabaran en la zona occidental africana y mediterránea.
Estos perros encontraron en Canarias un clima suave y soleado y mucho alimento proveniente de los conejos y de otras pequeñas presas. De ahí que se escribiese en diferentes ocasiones sobre estos perros como animales salvajes que no precisaban la manutención humana para sobrevivir.
Otra cosa es el suelo donde deben desempeñar su trabajo: la caza. Se trata de un piso accidentado, muchas veces intransitable debido a los desniveles, las rocas que lo cubren dispuestas caóticamente, cortantes y que alcanzan unas temperaturas muy elevadas por la incidencia del sol. Esto complica mucho más la labor de descubrir, levantar, seguir y alcanzar a los esquivos conejos insulares.
Una de las grandes bazas de la raza es la gran adaptación al entorno y a las exigencias de la caza en él. Esto es debido a una conformación morfológica que la selección natural ha ido moldeando a lo largo del tiempo, hablamos de muchos siglos de historia, lo que no podía depararle otro lugar en la clasificación FCI que la sección 7 de perros primitivos dentro del grupo 5.
A simple vista, nos encontramos ante un perro de talla media, levemente longilíneo, ligero, con un esqueleto fuerte y que se deja ver con claridad en zonas como la parrilla costal, la columna vertebral o los huesos de la cadera. Lo mismo sucede con la musculatura, grande, desarrollada, potente, que permite observar las contracciones resultantes de cualquier movimiento en prácticamente todas las zonas del cuerpo del perro.
Su altura a la cruz alcanza entre 55 y 64 centímetros en los machos, y oscila entre 53 y 60 en el caso de las hembras, aunque las medidas pueden variar en dos centímetros por encima o por debajo de las tallas máxima y mínima cuando la correcta tipicidad del ejemplar lo permita.
El manto que cubre su cuerpo está compuesto por pelo liso, corto y apretado, generalmente de color rojo y blanco, donde este rojo puede ser más o menos intenso, abarcando el espectro cromático desde el tono naranja hasta el rojo oscuro (caoba). Todas las combinaciones de estos colores están permitidas por el estándar oficial de la raza.
Cabeza inconfundible
Las líneas que dibujan el perfil de la cabeza del Podenco Canario son paralelas entre sí en las zonas craneal y facial. Esta cabeza es alargada, formando una especie de cono truncado, y guarda una correcta proporción con respecto al cuerpo. Supera ligeramente los 20 centímetros, con una proporción muy adecuada con respecto al resto del cuerpo. El hueso occipital es prominente, pero no el stop. Su hocico es ancho, pero aún más largo, termina en forma roma, con una trufa ancha, de color arena y con las fosas nasales muy abiertas. Los ojos son pequeños, almendrados y colocados en posición oblicua. Esto le permite alcanzar un amplio ángulo de visión, lo que le sirve para optimizar su forma de cazar, muy basada en la vista, además de servirle para no sufrir molesta intensidad de la luz solar, muy fuerte en Canarias. Su color suele ser el ámbar, dependiendo la intensidad del color de la capa, así será más o menos oscuro. La mirada de este perro denota nobleza e inteligencia.
Las orejas son grandes anchas en la base y puntiagudas en el extremo, las lleva erguidas y ligeramente divergentes. En reposo, las deja caer ligeramente hacia atrás. La gran movilidad con que cuentan sus orejas se convierte en una gran baza durante la búsqueda del conejo, pues le permite localizar cualquier sonido y su procedencia, por muy leve que éste sea.
Su cuello es recto y largo, flexible y redondeado, con la longitud y la forma ideales para llevarlo rápida y fácilmente hasta el suelo para agarrar al conejo durante la carrera. Conecta con una espalda fuerte y musculosa, que da paso a un lomo alargado, una grupa sólida que concluye en una cola de inserción baja, redondeada y que alcanza más allá del corvejón. Cuando la lleva caída, la forma que describe es de hoz, nunca llega a enroscarse.
Su pecho es amplio sin llegar a la altura del codo, y el vientre se recoge, pero no llega al extremo del vientre de lebrel. Los flancos quedan bien visibles.
Las extremidades delanteras o anteriores se levantan perfectamente aplomadas, con forma recta, verticales y paralelos entre sí. Son ligeros, aunque cuentan con huesos sólidos y con unas angulaciones ideales en perros que cazan en base a la velocidad y a los cambios bruscos de dirección. Los pies son redondeados, de gato, y algo desviados hacia afuera.
Las patas traseras cuentan con las mismas propiedades que convierten al Podenco Canario en un gran perro de caza. Son aplomadas, rectas, fuertes y musculosas. Todo esto le permite mantener un trote ágil, largo y ligero, pero cuando persigue a la presa, puede desarrollar una velocidad muy alta.
Los podencos insulares se han convertido en excelentes ejemplos de la adaptación que ha caracterizado a los perros de tipo faraónico en su desarrollo en diferentes partes del planeta. En la actualidad, siguen acompañando a cazadores y a familias cumpliendo de manera tan efectiva en el campo como en casa.
Podenco canario
El archipiélago canario cuenta con innumerables atractivos, pero esta vez nos
quedamos con el tesoro canino en forma de un podenco que combina de la mejor
manera la rusticidad un perro autosuficiente con la esbeltez y la majestuosidad
de una raza que queda muy lejos de lo que Howell escribió a mediados del siglo
XIX cuando afirmó que los podencos contaban con un «el aspecto repugnante, el
pelaje áspero y un color rojo sucio, con las orejas erguidas. Cuando se hallan
en el interior de sus domicilios estos perros salvajes se muestran desconfiados
y recelosos, sobre todo con los extranjeros». Orígenes
La principal cuestión sobre los comienzos de la raza radica en la procedencia de los antepasados del actual Podenco Canario. No se ha podido establecer si procedían de África, si llegaron junto a los primeros pobladores de la isla, tras la conquista española, si acompañaban a los muchos navíos que hacían escala en los puertos de las islas…
Mucho antes de esto, en las Canarias prehispánicas ya se enterraba a los aborígenes de la isla junto a sus perros, como se hacía en las tumbas faraónicas, incluso con similares técnicas de momificación, con las mortajas y las tradiciones de enterrar al difunto con sus posesiones más preciadas, entre ellas, sus cerdos, sus cabras y sus perros de caza.
En este sentido, encontramos un interesante estudio publicado a mediados del siglo pasado por el Museo Canario, en el que se llega a la siguiente conclusión: «Los animales domésticos de los antiguos pobladores de las Islas Canarias eran, en primer lugar, un perro primitivo de tamaño medio que recuerda al dingo de Australia». Ese perro primitivo podría haber sido descendiente del lebrel egipcio, el tesem. Estos perros eran representados en los bajorrelieves como perros longilíneos, delgados, de orejas tiesas y cola enrollada, como así encontramos en la referenciada tumba de Hemaka, de la primera dinastía, datada sobre el 3.400 aC, en la que se dibujaron escenas de cacerías de antílopes con perros de estas características morfológicas.
Este tipo de lebrel se extendió por muchas partes del mundo gracias a las vías comerciales, pero también sufrió el avance de los lebreles orientales de orejas caídas, más rápidos y efectivos para la caza sin armas, caso del Saluki o el Sloughi. Por este motivo, se justifica que sus poblaciones más representativas acabaran en la zona occidental africana y mediterránea.
Estos perros encontraron en Canarias un clima suave y soleado y mucho alimento proveniente de los conejos y de otras pequeñas presas. De ahí que se escribiese en diferentes ocasiones sobre estos perros como animales salvajes que no precisaban la manutención humana para sobrevivir.
Otra cosa es el suelo donde deben desempeñar su trabajo: la caza. Se trata de un piso accidentado, muchas veces intransitable debido a los desniveles, las rocas que lo cubren dispuestas caóticamente, cortantes y que alcanzan unas temperaturas muy elevadas por la incidencia del sol. Esto complica mucho más la labor de descubrir, levantar, seguir y alcanzar a los esquivos conejos insulares.
Una de las grandes bazas de la raza es la gran adaptación al entorno y a las exigencias de la caza en él. Esto es debido a una conformación morfológica que la selección natural ha ido moldeando a lo largo del tiempo, hablamos de muchos siglos de historia, lo que no podía depararle otro lugar en la clasificación FCI que la sección 7 de perros primitivos dentro del grupo 5.
A simple vista, nos encontramos ante un perro de talla media, levemente longilíneo, ligero, con un esqueleto fuerte y que se deja ver con claridad en zonas como la parrilla costal, la columna vertebral o los huesos de la cadera. Lo mismo sucede con la musculatura, grande, desarrollada, potente, que permite observar las contracciones resultantes de cualquier movimiento en prácticamente todas las zonas del cuerpo del perro.
Su altura a la cruz alcanza entre 55 y 64 centímetros en los machos, y oscila entre 53 y 60 en el caso de las hembras, aunque las medidas pueden variar en dos centímetros por encima o por debajo de las tallas máxima y mínima cuando la correcta tipicidad del ejemplar lo permita.
El manto que cubre su cuerpo está compuesto por pelo liso, corto y apretado, generalmente de color rojo y blanco, donde este rojo puede ser más o menos intenso, abarcando el espectro cromático desde el tono naranja hasta el rojo oscuro (caoba). Todas las combinaciones de estos colores están permitidas por el estándar oficial de la raza.
Cabeza inconfundible
Las líneas que dibujan el perfil de la cabeza del Podenco Canario son paralelas entre sí en las zonas craneal y facial. Esta cabeza es alargada, formando una especie de cono truncado, y guarda una correcta proporción con respecto al cuerpo. Supera ligeramente los 20 centímetros, con una proporción muy adecuada con respecto al resto del cuerpo. El hueso occipital es prominente, pero no el stop. Su hocico es ancho, pero aún más largo, termina en forma roma, con una trufa ancha, de color arena y con las fosas nasales muy abiertas. Los ojos son pequeños, almendrados y colocados en posición oblicua. Esto le permite alcanzar un amplio ángulo de visión, lo que le sirve para optimizar su forma de cazar, muy basada en la vista, además de servirle para no sufrir molesta intensidad de la luz solar, muy fuerte en Canarias. Su color suele ser el ámbar, dependiendo la intensidad del color de la capa, así será más o menos oscuro. La mirada de este perro denota nobleza e inteligencia.
Las orejas son grandes anchas en la base y puntiagudas en el extremo, las lleva erguidas y ligeramente divergentes. En reposo, las deja caer ligeramente hacia atrás. La gran movilidad con que cuentan sus orejas se convierte en una gran baza durante la búsqueda del conejo, pues le permite localizar cualquier sonido y su procedencia, por muy leve que éste sea.
Su cuello es recto y largo, flexible y redondeado, con la longitud y la forma ideales para llevarlo rápida y fácilmente hasta el suelo para agarrar al conejo durante la carrera. Conecta con una espalda fuerte y musculosa, que da paso a un lomo alargado, una grupa sólida que concluye en una cola de inserción baja, redondeada y que alcanza más allá del corvejón. Cuando la lleva caída, la forma que describe es de hoz, nunca llega a enroscarse.
Su pecho es amplio sin llegar a la altura del codo, y el vientre se recoge, pero no llega al extremo del vientre de lebrel. Los flancos quedan bien visibles.
Las extremidades delanteras o anteriores se levantan perfectamente aplomadas, con forma recta, verticales y paralelos entre sí. Son ligeros, aunque cuentan con huesos sólidos y con unas angulaciones ideales en perros que cazan en base a la velocidad y a los cambios bruscos de dirección. Los pies son redondeados, de gato, y algo desviados hacia afuera.
Las patas traseras cuentan con las mismas propiedades que convierten al Podenco Canario en un gran perro de caza. Son aplomadas, rectas, fuertes y musculosas. Todo esto le permite mantener un trote ágil, largo y ligero, pero cuando persigue a la presa, puede desarrollar una velocidad muy alta.
martes, 3 de enero de 2012
sábado, 31 de diciembre de 2011
viernes, 23 de diciembre de 2011
miércoles, 21 de diciembre de 2011
lunes, 19 de diciembre de 2011
*La ACEC pide una nueva Ley de Caza para Canarias.-
Una pequeña comisión de la Asociación Canaria de Entidades
de Caza (ACEC) se reunió el pasado
día 7 de
diciembre de 2011 con la Dirección General de Protección de la Naturaleza, del
Gobierno Regional Canario, para pedir una nueva Ley de Caza para
Canarias.
El Director General, D. José Fernández Pérez, atendió con gran interés en un ambiente de gran cordialidad, las explicaciones y documentos que avalan la petición y, las deficiencias que padece la Comunidad Canaria en materia cinegética según la ACEC.
El marco de la legislación básica estatal sobre medio ambiente, contenido en la Ley 4/1989, de 27 de marzo, de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestre, que fundamentó la actual y obsoleta Ley de Caza de Canarias fue derogado por la Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad. Partiendo de ese hecho, la cacería en Canarias no podrá nunca convertirse en un medio de conservación como reconocen los organismos internacionales su función. Además, la Ley 45/2007, de 13 de diciembre, para el desarrollo sostenible del medio rural, contempla la caza sostenible como una actividad que contribuye al desarrollo y economía de las gentes del campo. En contraposición, no se ha llevado a cabo ni una sola medida en ese sentido.
Por otra parte, mientras los cazadores pagan a las Administraciones por la licencia de caza y se les identifica por ese documento, no tienen derecho a estar presentes en los órganos colegiados de la Administración, como son los consejos insulares y regional de caza. De todos los representantes que debaten propuestas y asesoran en materia de caza, ni uno sólo está por la licencia de caza que ostenta. En esa línea, las sociedades de cazadores -asociaciones sin ánimo de lucro- que nacieron a principio del siglo pasado para defender a sus cazadores, la cacería y gestionar el territorio, han sido fagotizadas por las federaciones deportivas convirtiéndose en meros clubes deportivos. Por supuesto, siempre otra vez, desde los sufridos bolsillos de los cazadores a los que se les hace obtener una segunda licencia, en éste caso la licencia deportiva/ federativa cuando no es necesaria para practicar la caza. Según la ACEC, lo curioso del asunto es que estas entidades privadas deportivas no tienen entre sus fines los de la legislación de la materia, aunque algunos se empeñen en meterlas con calzador: el fomento, la protección, y el conservar y aprovechar ordenadamente los recursos cinegéticos, armonizándolos con los diversos intereses afectados y con la preservación y mejora de los hábitats de las diferentes especies objeto de la caza. Tampoco, la conservación, uso sostenible, mejora y restauración del patrimonio natural y de la biodiversidad, como parte del deber de conservar y del derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, establecido en el artículo 45.2 de la Constitución.
La ACEC denuncia que los cazadores se encuentran con un inmenso campo lleno de jueces, árbitros y competiciones bien definidos, mientras la cacería sigue sin rumbo. Se les quita la identidad a los cazadores, a sus sociedades y no se fomenta la educación, concienciación, formación e información del colectivo. Las administraciones no tienen departamentos para la caza, ni los cazadores organización propia que los defienda como tales.
Desde el año 2008 la ACEC viene exigiendo la redacción y aprobación de una nueva Ley de Caza de Canarias que suponga una reforma estructural del sector cinegético. En ese sentido, espera que los políticos se sensibilicen y pongan en marcha la maquinaria con urgencia para que, entre otras cuestiones, no se acentúe el descenso generalizado del número de cazadores.
ACEC Por la Caza y su Preservación
El Director General, D. José Fernández Pérez, atendió con gran interés en un ambiente de gran cordialidad, las explicaciones y documentos que avalan la petición y, las deficiencias que padece la Comunidad Canaria en materia cinegética según la ACEC.
El marco de la legislación básica estatal sobre medio ambiente, contenido en la Ley 4/1989, de 27 de marzo, de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestre, que fundamentó la actual y obsoleta Ley de Caza de Canarias fue derogado por la Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad. Partiendo de ese hecho, la cacería en Canarias no podrá nunca convertirse en un medio de conservación como reconocen los organismos internacionales su función. Además, la Ley 45/2007, de 13 de diciembre, para el desarrollo sostenible del medio rural, contempla la caza sostenible como una actividad que contribuye al desarrollo y economía de las gentes del campo. En contraposición, no se ha llevado a cabo ni una sola medida en ese sentido.
Por otra parte, mientras los cazadores pagan a las Administraciones por la licencia de caza y se les identifica por ese documento, no tienen derecho a estar presentes en los órganos colegiados de la Administración, como son los consejos insulares y regional de caza. De todos los representantes que debaten propuestas y asesoran en materia de caza, ni uno sólo está por la licencia de caza que ostenta. En esa línea, las sociedades de cazadores -asociaciones sin ánimo de lucro- que nacieron a principio del siglo pasado para defender a sus cazadores, la cacería y gestionar el territorio, han sido fagotizadas por las federaciones deportivas convirtiéndose en meros clubes deportivos. Por supuesto, siempre otra vez, desde los sufridos bolsillos de los cazadores a los que se les hace obtener una segunda licencia, en éste caso la licencia deportiva/ federativa cuando no es necesaria para practicar la caza. Según la ACEC, lo curioso del asunto es que estas entidades privadas deportivas no tienen entre sus fines los de la legislación de la materia, aunque algunos se empeñen en meterlas con calzador: el fomento, la protección, y el conservar y aprovechar ordenadamente los recursos cinegéticos, armonizándolos con los diversos intereses afectados y con la preservación y mejora de los hábitats de las diferentes especies objeto de la caza. Tampoco, la conservación, uso sostenible, mejora y restauración del patrimonio natural y de la biodiversidad, como parte del deber de conservar y del derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, establecido en el artículo 45.2 de la Constitución.
La ACEC denuncia que los cazadores se encuentran con un inmenso campo lleno de jueces, árbitros y competiciones bien definidos, mientras la cacería sigue sin rumbo. Se les quita la identidad a los cazadores, a sus sociedades y no se fomenta la educación, concienciación, formación e información del colectivo. Las administraciones no tienen departamentos para la caza, ni los cazadores organización propia que los defienda como tales.
Desde el año 2008 la ACEC viene exigiendo la redacción y aprobación de una nueva Ley de Caza de Canarias que suponga una reforma estructural del sector cinegético. En ese sentido, espera que los políticos se sensibilicen y pongan en marcha la maquinaria con urgencia para que, entre otras cuestiones, no se acentúe el descenso generalizado del número de cazadores.
ACEC Por la Caza y su Preservación
Fuente:Gomeraverde.com
jueves, 15 de diciembre de 2011
*Recordando estudios clásicos: efecto de la presencia humana en el comportamiento de huída de las perdices.-
Los efectos que los sistemas de producción inducen en las perdices siguen levantando polémica, pero éste es un tema que “colea” desde hace tiempo.
Hoy recordamos uno de los primero artículos publicados al respecto que se preguntaba, “¿por qué las perdices de granja sobreviven tan mal en las sueltas?”
El trabajo, firmado por Csermely y colaboradores, estudiaron cómo afectaba en la respuesta de huída de la perdiz roja a los dos meses de edad, el hecho de haber tenido contacto visual con el hombre durante las primeras 48 horas tras el nacimiento. Así, los autores utilizaron cuatro tipos de perdices;
a) Perdices sin contacto visual con el hombre desde el nacimiento.
b) Perdices sin contacto visual con el hombre durante las primeras 48 horas de vida pero luego con contacto.
c) Perdices con contacto visual sólo durante las primeras 48 horas de vida.
d) Perdices con contacto visual sin interrupción desde el nacimiento.
A los dos meses de edad, las perdices eran sometidas de forma individual a un test de huída. Previamente a la realización del test, cada perdiz pasaba un período de aclimatación en una jaula que comunicaba con un voladero y, cuando la perdiz estaba tranquila, el investigador se hacía visible a una distancia de 15 metros, registrando la distancia de huída, entendida como la distancia desde la jaula hasta que la perdiz se detenía.
Aunque todas las perdices identificaron al investigador y huyeron, se registraron importantes diferencias entre los grupos. Así, las distancias fueron importantes en los grupos b (580 metros) y a (461 metros), mientras que en d (280 metros), fueron más bien reducidas. El grupo c mostró un valor elevado aunque intermedio (413 metros).
Teniendo en cuenta los resultados, aquellos grupos de perdices que no habían tenido contacto las primeras 48 horas de vida fueron las que más se espantaron ante la presencia humana y resulta interesante ver cómo la distancia de huída fue mayor incluso en el grupo b, que sí tuvo contacto con el ser humano tras las primeras 48 horas.
De este modo se puede concluir que las primeras 48 horas parecen ser determinantes para que los perdigones identifiquen al ser humano como un riesgo potencial, estableciendo una distancia de huída adecuada. En consecuencia, los sistemas de producción deberían evitar el contacto temprano de los perdigones o pollos con los seres humanos para no sólo preservar su instinto de huída, sino que éste sea el adecuado para preservar la “bravura” requerida en el campo.
Referencia del trabajo
CSERMELY, D., MAINARDI, D., SPANÓ, S. “Escape-reaction of captive young red-legged partridges (Alectoris rufa) reared with or without visual contact with man”. Applied Animal Ethology. 1983, vol. 11; p. 177-182.
Palabras clave: comportamiento, perdiz roja, producción.
Fuente:CienciayCaza.org
miércoles, 14 de diciembre de 2011
viernes, 9 de diciembre de 2011
*El I Congreso Internacional de Caza se celebrará en Ciudad Real.-
El
campus de Ciudad Real de la Universidad de Castilla-La Mancha acogerá a partir
de marzo de 2012 el I Congreso Internacional de Caza y Sostenibilidad, que
organiza el Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos bajo el título
«Ecología, economía y sociedad». Estará centrado en la actividad cinegética, la
función social, cultural y económica que cumple y sus impactos sobre el medio
ambiente.
Sserá
un punto de encuentro de expertos en caza y conservación en el que se abordará
la función social, cultural y económica de la caza y sus impactos negativos y
positivos sobre el entorno medioambiental en el que se practica. Todo ello, a
través de distintas ponencias en las que se abordará la importancia cultural de
la caza.
Fuente: ABC
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





